El sueño de Voldemort

Voldemort acababa de lanzar su Avada Kedavra final contra Harry Potter. El creía que por fin todo había acabado; que él era el vencedor de la Segunda Guerra Mágica. Luego de tanto tiempo, tantas muertes…

Pero algo extrañó ocurrió. Perdió el conocimiento frente a todos sus seguidores, los Mortífagos. Fueron unos minutos. Pero si hubiera prestado atención, se hubiera cambiado todo.

  Hubo un sueño. En el tenía 16 años. Estaba en una habitación muy blanca (creo que hasta demasiado). <<Mi cuarto del Orfanato> > pensó él.

Frente a su persona había una mujer y un hombre. No los pudo reconocer hasta reconocer sus propios rasgos en ellos. Su nariz, sus ojos…

-Hijo- dijo la mujer. No cupo duda; era su madre, Merope. Era algo extraño su presencia. – Por favor, no sigas más. Ya mucho daño has hecho. Solo PARA. TE LO SUPLICO.

A pesar del tono estridente de Merope, Voldemort no le prestaba atención.  Solo tenía una mirada de odio y gran enojo para su padre. Él no debía estar ahí. Menos que nadie, Tom podía sermonear a su hijo y tocayo. Al parecer, estaba a sabiendas. No habría otra razón para su actitud vergonzosa y de rendimiento.

-Tom- empezó a decir su padre- solo…

-NO SOY TOM- replicó Voldemort. – YO SOY LORD VOLDEMORT, EL SEÑOR OSCURO. EL MÁS PODEROSO Y TEMIDO. TÚ, SOLO ERES UN VIEJO MUGGLE BUENO PARA NADA QUE DECIDIÓ ABANDONAR A SU FUTURA FAMILIA.

-Basta, amor mío- dijo Merope entre sollozos. – Has ido muy lejos. Demasiado. Para. Si lo que haces es por odio, perdona. Es la única forma de que no te vayas de dónde estás. Y de que algún día, puedas estar a mi lado.

– Ni te conozco. Solo se tu nombre y que dices ser mi madre. No me interesas. Ni que hubieras estado presente.

-Veo que te ha faltado amor en tu vida. Más del que cualquiera quisiera. Tal vez aún no sea tarde. SOLO PARA.

Tom, en un arrebato de ira hacia su hijo, exclamó:

– ¿Sabes qué? Que el Señor Rojo o como quiera que se llame se las arregle. Venimos hasta aquí para ayudarlo y él ni lo reconoce. Y sé que HE COMETIDO ERRORES. Pero al menos yo LO RECONOZCO E INTENTO ARREGLARLO.

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El Señor Tenebroso le lanzó Cruciatus. Parecía que no le causaba ningún efecto.

-Antes de que despiertes- habló por última vez su madre. – Solo quiero decirte que, si no me vas a escuchar el mejor consejo que puedo dar, por lo menos oí esto: no confíes en todos tus nuevos súbditos, y menos tus seguidores.

Despertó. Bellatrix estaba su lado intentando ayudarlo. Él la apartó a un lado bruscamente y miró hacia Harry Potter. Narcisa fue a ver si estaba muerto respondiendo afirmativamente. Lanzó un grito de victoria. No podía creer que lo había logrado.

Sin embargo, momentos luego, cuando Harry le lanzaba toda la verdad a la cara y tuvo el presentimiento de su fin, pensó en todo. El arrepentimiento mandaba en su corazón sin amor y desolado.

Y así fueron los últimos minutos del Señor Tenebroso.

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