Damnare Spell – Hogwarts

1985

El sol se colaba por las ventanas de la casa de esta pequeña familia. Una casa no muy grande, decorada por fuera con pequeñas piedras que la rodean. Por dentro, paredes color rubí muebles llenos de artesanías, tazas y teteras, llenas de diferentes cosas, una biblioteca con unos 6 libros, 15 rocas pintadas y una tetera que funciona como maseta. En la parte de arriba 3 habitaciones las paredes decoradas con 5 cuadros con pinturas de animales con hermosos marcos de madera.

El sol que siempre Ilumina el rostro de la niña, de 5 años, que duerme tan plácidamente en su cama. Victoria Ennard Lewis o Vel, como le dicen sus padres; es una niña de cabello castaño, unos hermosos ojos almendrados color verde musgo, boca pequeña y nariz pequeña. Ella esa mañana estaba algo diferente. El padre de Vel, Víctor un hombre de unos treinta y tantos años, ojos pequeños y almendrados color azul o verde, depende de la luz. Nariz recta, cabello negro, no muy corto.

Fue a despertarla, abrió un poco la puerta y observó, pero no la niña no estaba ahí. supuso que había despertado antes que él. «Debe estar abajo» se dijo para sí mismo. Al bajar no la vio por ningún lado, no estaba en la cocina, ni en la sala. Pensó «de seguro está afuera».

Al subir a su habitación, para buscar un abrigo para ella, ya que la pequeña nunca se abrigaba al salir, estaba en contra de los abrigos, son incómodos, según ella.

Notó algo extraño en la cama de Vel, un pequeño bulto bajo las frazadas, al destapar la cama se encontró con un ratoncito café dormido. Él supo que era ella, pero él no podía creer que eso hubiera pasado tan rápido, él tenía 11 años cuando le paso lo mismo.

Trato de despertarle.

-Vel… despierta, cariño ¿Estas bien?… – Se sintió tonto al preguntar eso. – No te asustes…

Decía su padre, tratando de interrumpir el sueño del pequeño ratón. Él tenía el mismo problema, al igual que su padre, su abuelo y otras generaciones. Los Ennards viven apartados de los muggles, magos y brujas.

Ellos se encuentran cerca del Bosque de Los Enamorados, un gran bosque con árboles morados, con nombres tallados, de parejas que seguramente ya no existen, hace mucho que nadie lo visita. Si un muggle se acerca solo vera un bosque común y corriente, en cambio sí un mago se acerca vera el bosque, pero no las casas que se esconden en él, que sólo se descubren con una palabra clave. Vel y su familia están cerca del Lago Sucio.

Víctor de pequeño muchas veces despertaba siendo otra cosa, un animal. Toda su familia, bueno lo que queda de ella, padece o ha padecido de este problema, está maldición. A veces es controlable, pero muchas veces puede llegar a ser fatal para los que los rodean.

Vel despertó. Ella miraba los ojos azules de su padre. Él la tomo entre sus manos. Eso asustó a Vel ella era pequeña pero no tanto, se miró las manos que ya no eran manos si no patas. Él la acerco a el espejo, con marco de madera dorado con dibujos de unicornios y estrellas, que el mismo había hecho para su pequeña, e hizo que se viera.

Fue una manera algo brusca, pero sin intención de hacerle daño. A el de pequeño nadie le dijo que parecería de estos cambios, es algo que tuvo que aprender a controlar sólo. Al verse así la pequeña se asustó. Era un ratón, una rata, un roedor. No dejaba de observarse, podía sentir lo rápido que latía su corazón. Saltó de las manos de su padre y corrió por toda la casa, no quería hacerlo pero algo la obligaba.

Ella creía que era un sueño del que despertaría pronto algo no real. Al ver la ventana más cercana abierta salto sin pensarlo. Se dirija hacia el Bosque de Los Enamorados. Su padre desesperado corría detrás de ella. Cuando por fin la logró alcanzar la niña era de nuevo ella. Con su pijama lila, descalza, su cabello largo y castaño con algunos mechones claros y sus hermosos ojos verdes.

-Vel ¿estás bien? – Pregunto preocupado por la niña, ella se acercó y lo abrazo. Los ojos de su padre estaban llorosos, él amaba mucho a su hija y el pensar que esto podría afectarla lo preocupaba.

– Papá, viste lo rápido que corrí, mucho más rápido que el gato del Sr. Levitch. – decía orgullosa de su velocidad – ¿Qué me paso? ¿Fue un sueño? – Pregunto mientras observaba el camino, marcado con pequeñas rocas que se dirigía hacia su casa.

– Recuerdas cuando hablamos de animales que te gustarían ser algún día – ella no entendía a qué se refería su padre, pero asentía con la cabeza, el trataba de no llorar. – hoy ese día se hizo realidad, se cumplió. Eres pequeña y te costará controlarlo, pero te ayudare ¿Si? – él la vio fijamente a los ojos con ternura y luego le dejo un beso en la cabeza. Él pensaba en su padre en lo mucho que se enojaría al enterarse de que está dispuesto a ayudar a Vel. – Vamos ¿Qué quieres desayunar? Hoy es un día especial y merece celebrarse.

El primer día que un Ennard se convierte en un animal se celebra, al igual que cuando aprenden a controlarlo, con una pequeña ceremonia sorpresa. Celebran por honor, que la sangre sigue, a pesar de todo, tras generaciones y generaciones, también por aquellos que no pudieron con ello y los que fueron injustamente asesinados. La frase de los Ennards es «O dominas la maldición o ella te domina a ti»

 

IG: @harry.posser 

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